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La tabla curva de Ocamora

frente

Hace algunos meses, cuando comencé con mis investigaciones sobre los juguetes que queríamos fabricar en Ocamora, me encontré por casualidad con la tabla curva. Y como es natural en mí (que me emociono con facilidad), se me aceleró el corazón, llame rápidamente a Grego para que la viera, y a los pocos días nos pusimos manos a la obra.

Tenemos tres hijos de 2 , 4 y 6 años, así que cuando hacemos un juguete, el primer prototipo va directamente para ellos, como solemos decir, ¡ellos son nuestro departamento de calidad!

Había visto algunos vídeos sobre la tabla, pero como siempre, nuestros hijos nos sorprenden cada día con sus múltiples usos.

La idea es simple: una tabla, curvada, formada por muchas láminas de madera para fortalecer su estructura, redondeada en sus cantos y barnizada. Es como un arco del tamaño de un niño.

Normalmente empiezan por subirse de pie y balancearse, y luego ya vienen infinidad de posibilidades: puente, cuna para muñecos, hamaca para descansar, altura desde la que saltar, tobogán cuando apoyan un lateral sobre algo más alto, alzador para trepar a otros sitios (como árboles), pala de tractor, trineo para lanzarse por distintas superficies (esto último lo hemos hecho para comprobar la resistencia de la estructura, y perfecto!! aunque la cubierta está totalmente rayada) …

acostado

Buscando información sobre el balanceo, he descubierto la importancia de este tipo de movimiento en el desarrollo del sistema de equilbrio. Varias investigaciones han demostrado la importancia del balanceo como estímulo del desarrollo del sistema nervioso central. Nosotros, que observamos muy de cerca la evolución de nuestros hijos, nos fijamos especialmente en el de dos años, que en el tema motor grueso va despacito, fue capaz desde el principio de subir y balancearse de pie, jugaba, subía, bajaba, daba vueltas… Al principio no sabía saltar, y al poco tiempo ya dominaba los saltos desde la tabla colocada en forma de puente.

movimiento

Creo que pocas veces vemos nuestra tabla parada, cuando la hemos llevado a un parque, o a algún sitio donde hay muchos niños, casi hacen cola para usarla!! Normalmente, el que la prueba se enamora, incluso papás y mamás se han animado a subir!! Al estar fabricada con láminas de madera, la tabla curva aguanta perfectamente el peso de un adulto de 80 kg.

La tabla mide unos 94×34 cm y pesa 2’1 kg, perfecta para que los peques la puedan manejar a su antojo. Cada una es única, las hacemos a mano, con todo el cariño con el que trabajamos en Ocamora. Las terminamos con haya, roble, cerezo o pintada de colores, según el gusto del cliente. Utilizamos un barniz ecológico, y pronto las vamos a hacer de distintos colores, con esos tonos tan bonitos que tienen nuestros juguetes.

puente

 

 

El juego desestructurado

El juego desestructurado es un juego sin instrucciones, un juego en el que las piezas por sí mismas no hacen nada, ni se mueven, ni emiten sonidos, ni tienen luces, ni tienen una finalidad concreta. Son piezas que realmente cobran vida en las manos del niño o la niña.

¿Te has parado alguna vez a observar un rato de juego? Me refiero a observar durante un rato largo, en silencio, sin decir ni hacer nada que interrumpa ese momento. Esto es algo que nosotros hemos aprendido con nuestros hijos, simplemente paramos y estamos, sin prisas, sin mirar el reloj, ni el móvil, sin ninguna otra distracción. Es increíble la inmensidad, la infinidad de su juego, creo que si no fuera por el ritmo diario de la vida, nunca pararían de jugar.

¡¡Estamos tan entusiasmados con este tipo de juguetes que nos hemos puesto a fabricarlos!! Nos encanta su versatilidad, al no tener instrucciones el juego empieza sin tener una finalidad concreta, es decir, va tomando forma a medida que avanza, y los niños entran en un estado profundo de concentración. A veces empiezan simplemente mirando las piezas, desordenándolas sin un sentido claro para nosotros, y a medida que el tiempo avanza, vas descubriendo verdaderas obras de arte.

Creo que una de las cosas que más nos gusta de este tipo de juego es que sirve para un amplio rango de edades, un niño de 1 año posiblemente coja una sola pieza y juegue con ella a llevarla consigo, la olerá, probará su sabor, su textura, la tirará una y otra vez…. puede que con 2 años comience a apilar las piezas, a lo mejor sólo 2 ó 3. A nuestro hijo de 2 años le encanta meterlas en una bolsa, es como su tesoro, se pasea, abraza el juego, lo saca, lo vuelve a guardar…Luego a medida que crecen, o cuando sus cabecitas van estando preparadas, el juego va cambiando, harán construcciones de todo tipo, harán cosas que a los adultos no se nos ocurriría hacer, créanme, en casa nos sorprendemos diariamente con lo que hacen nuestros hijos.

Los juegos sin instrucciones desarrollan la imaginación, la creatividad, plantea continuamente nuevos retos, de equilibrio, de espacio, de resolución de problemas.

Les invitamos a ofrecer a los niños y niñas este tipo de juegos, cojan trozos de maderas por ejemplo, sin mucho sentido, distintas medidas o repetidas, lo que les sea más fácil conseguir, o busquen objetos en la naturaleza (palos, piedras, semillas, bellotas…) Les recomendamos que le ofrezcan a los niños y niñas la oportunidad de crear desde ellos mismos, vamos a observarlos, sin hablar ni interferir, vamos sólo a estar y disfrutar el momento.

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